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Dando-Guerra Fascinado por los enigmas que entrañan los objetos desahuciados, especialmente la chatarra metálica. Malcolm Coelho (México, D.F. 1967) construye objetos que si a veces tienden a estructurarse a semejanza de humanos y animales, con mayor fortuna signifcan escultoricamente el juego de azar que para el es la construcción de artefactos móviles o el ensamblado o embonamiento de herrajes de diversas proveniencias y conformaciones. Aunque recuerden mecanismos de relojería o de jugueteria antigua, estas maquinarias generadoras de abstracciones terminan por sugerir, por una parte, que la historia de la escultura del siglo XX fue, en realidad, la de un deshuesadero del cual todo artista está en libertad de tomar lo que le plazca y usario para sus propósitos creativos personales: y por ofria, que el instinto escultor de Coelho está preñado de nostalgio por el niño que debló usar la imaginación y la inteligencia para transfigurar cualquier cosa en un vehiculo de vinculación animica con el mundo y con sus semejantes, lo cual se puede percibir como una contrametáfora ante la despersonalizacíon del arte de hoy. A differencia del “arte pobre” europeo, que denotaba la precariedad social, politica y económica de la segunda posguerra, la refrescante anarquia de Coelho le da una nueva vuelta de tuerca humanista a los propósitos del arte, haciendo ver al neoprimitivismo, al neoformalismo y al neoconceptualismo como intentos de deshumanizarlo definitivamente.

— Luis Carlos Emerich


Fascinated by the mysteries involving discarded objects, especially metal scrap, Malcolm Coelho (Mexico City, 1967) constructs objects structured along the lines of humans and animals. Building on sculptural chance to create mobile devices or assemblages of different pieces and fittings from diverse origins and and in diverse configurations. Although they remind us of clock mechanics, or old toy stores, these machines end up generating abstractions which suggest that the history of twentieth-century sculpture was actually that of a salvage yard where every artist was free to take what he pleased for personal creative purposes. The sculptural instinct in Coelho is infused with a child-like nostalgia, using his imagination and intelligence to transfigure any object and transform it into work that vibrates with the world and in tune with people, serving as a counter metaphor to the depersonalization of art today. In contrast to European “Arte Povera” denoting social insecurity, economic policy and the Second World War, the refreshing anarchy in Coelho’s work gives a new humanistic twist to the purpose of art, making neo-primitivism, neo-formalism, and neo-conceptualism look like attempts to dehumanize art.

– Luis Carlos Emerich